Anuncios en Facebook e Instagram que terminan en turnos reservados y cursos vendidos. Acá abajo está lo que invirtieron mis clientas y lo que les volvió — con detalle, con contexto y sin verso.
Trabajo con dos tipos de negocio del rubro. El sistema es distinto para cada una.
Lo que hago para un centro es el sistema completo: campañas para cada tratamiento, páginas de reserva propias, los guiones de tus videos, asesoramiento en precios y promos, y un reporte semanal que se entiende. Vos y tu equipo atienden — de traer clientas nuevas me encargo yo.
Ver cómo trabajo con centros → Formadoras y academiasNo necesitás decenas de miles de seguidores ni hacer bailecitos. Las formadoras con las que trabajo arrancaron con 700 y 7.400 seguidores. El sistema completo —página, cobros, mails, anuncios— hace que tus cursos se vendan aunque el algoritmo no te muestre.
Ver cómo trabajo con formadoras →Tres cuentas activas hoy. Cada número de abajo tiene su caso completo, con la inversión incluida.
Generados en primeras sesiones con $2,9M de publicidad: más de 280 clientas nuevas en 15 semanas. Y eso sin contar packs, sesiones siguientes ni venta de productos.
Beauty Concept · centro de estética en San Juan · cliente activaFacturó su primer curso online en la primera semana a la venta, invirtiendo $144.000 en publicidad. Dos meses antes, la academia no existía.
Patricia Savall · dermatocosmiatra · cliente activaEn ventas de un curso grabado que vende todas las semanas en automático, con $1,3M de publicidad. Arrancó con 700 seguidores y sin lista de contactos.
VGE — Verónica Gesto · formadora · cliente activaEn la Academia Andrea Lemos fui el departamento de marketing completo: campañas, web, sistemas de venta, mails, guiones y equipo. Sé cómo funciona este negocio desde adentro — el del gabinete y el de la oficina.
Es lo que más escucho. Y casi nunca falló Meta: faltaron piezas del sistema.
"Promocionar" un posteo se lo muestra a cualquiera. Una campaña de verdad se planifica: qué tratamiento o curso empujar, a quién mostrárselo, con qué video o placa, con qué oferta y en qué momento. Eso es un sistema — no un botón.
En Beauty Concept, el facial cerraba 2 turnos por semana con más de 100 consultas. Armé una página del tratamiento donde la paciente ve el protocolo, el precio y a quién la va a atender — y sale al WhatsApp con la reserva ya armada. Mismo volumen de consultas: 9 turnos.
Si tus inscripciones dependen de que el algoritmo muestre tu publicación, no tenés un sistema de venta: tenés una lotería. Página de venta, cobro en un clic, mails y anuncios trabajando juntos — así un curso vende todas las semanas, arrancando con 700 seguidores.
Esto es lo que hago distinto. Es la razón por la que mis clientas me renuevan todos los meses sin ningún contrato que las obligue.
No te hablo de alcance, likes ni seguidores. Miro una sola cosa: cuánto invertiste y cuánto volvió en turnos, packs y cursos vendidos. Lo que no mueve la facturación, no me interesa.
No te digo "subí contenido": te paso el guion listo — qué decir, cómo arrancar, qué mostrar — para grabar con el celular en tu gabinete. Un solo video llevó las consultas de depilación de 12 a 166 por semana.
Nada de plantillas: programo una página a medida para cada tratamiento o curso, con tu marca y tus precios, que convierte la consulta en reserva. En Beauty Concept multiplicó por cuatro los cierres del facial.
El retorno se calcula sobre todo lo que gastaste, incluidas las pruebas que salieron mal. Si una semana fue floja, lo leés en mi reporte con todas las letras — sin maquillaje.
Cuenta publicitaria, páginas y campañas son tuyas desde el día uno. Una de mis clientas llegó con su cuenta retenida por la agencia anterior; lo primero que hicimos fue recuperarla.
Sin contratos de permanencia: me quedo porque los números cierran. Y si un servicio no está listo para publicitarse o tu agenda ya está llena, te lo digo y freno el gasto, aunque me convenga callarme.
Un mensaje por WhatsApp, sin llamada de venta de 40 minutos. Si todavía no te conviene invertir en publicidad, también te lo voy a decir.
Escribime por WhatsApp